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¡Tocado y Hundido! Data Centers en el fondo del océano

No, no es un juego, ni una idea disparatada por mucho que pueda parecer en un principio. El proyecto Natick, de Microsoft,  se basa en una novedosa idea: contenedores a prueba de agua que se refrigeran en el fondo del océano. Pero, ¿Cómo surge esta propuesta? Los servidores dentro de los centros de datos generan mucho calor, y el aire acondicionado requerido para enfriarlos consume mucha energía, aumentando los costos de operación. En concreto, Microsoft tiene más de 100 centros de datos en todo el mundo, gastando más de 15.000 millones de dólares en la construcción, operación y mantenimiento, por este motivo, el data center sumergido en el océano es un paso a tener en cuenta en la senda de la eficiencia, la sostenibilidad y la disponibilidad que demandan los usuarios. 

El pionero en este camino fue Microsoft que en 2016 inició  las pruebas de funcionamiento de un data center sumergido en el océano. Los ensayos que realizaron se basaban en introducir servidores estándar en un contenedor hermético totalmente monitorizado con todo tipo de sensores que permitirían hacer el 100% de la gestión remota del centro de datos y su infraestructura física durante 3 meses para observar la viabilidad de instalación.

Mejoras en la eficiencia, refrigeración y disponibilidad

El primer prototipo, un container con forma cilíndrica de 5 por 2 metros y más de 17.000 kilos de peso fue sumergido en el océano Pacífico en agosto de 2015. Dado el éxito de esta prueba, Microsoft se propone patentar la instalación de data centers sumergidos a modo de arrecife artificial.

Los centros de datos sumergidos suponen una mejora tanto en la refrigeración como en la eficiencia sin olvidar el hecho de que estarían muy cerca de los usuarios finales. La temperatura del fondo oceánico nos permitiría evitar el riesgo de alcanzar altas temperaturas en los servidores y las amplias posibilidades de utilizar las energías renovables de las mareas y corrientes permitirían funcionar de manera autónoma y sostenible.

En los primeros Data Center sumergidos, hasta que las mejoras constantes en los servidores no sean mayores, se deberá realizar actualizaciones técnicas aproximadamente cada dos años, aunque el objetivo es que se mantengan bajo el agua más de diez años sin necesidad de supervisión. En el futuro, es posible que la “nube” se encuentre debajo del mar.